martes, 1 de julio de 2008

Mi primer practica

ROSAS DE PRACTICANTE


“Los niños son tan semejantes a las rosas en capullo, que si no los cultivamos con amor, paciencia y compromiso, nunca florecerán.”

Mi primer práctica docente ha terminado, en sólo cinco días una preparación de tres meses se vio reflejada, no siempre como uno lo esperaba, pero extremadamente llena de experiencias y satisfacciones. Creo que no hay un lugar en donde me sienta mas feliz que en un salón de clases frente a varias caritas de diversas formas y colores que comparten conmigo instantes irrepetibles de crecer día a día.

Nunca imagine que ser maestra en formación encerrara tantas cosas, habilidades, responsabilidades, planificaciones, investigaciones, tareas, improvisaciones, estomago de acero, un gran sentido de aventura y una capacidad inimaginable de funcionar con muy pocas horas de sueño.

Todo fue nuevo para mí, aunque ya tenía alguna experiencia en los quehaceres docentes, es verdad que cada grupo, cada día, es diferente, desde los imprevistos hasta la emoción que emanas y te contagia el niño que por primera vez puede hacer algo que no podía y que tú fuiste parte para que lo lograra.

Desde inicio de semestre la emoción de mi primer encuentro con niños que aun no conocía pero ya sentía míos sin el apoyo de mis mecenas, llenaba de ansiedad el tiempo previo, como dicen en mi pueblo “ya se me cocían las habas” por que llegara ese día. La suerte fue la que definió el grupo con el que trabajaría al igual que mi compañero de práctica, confieso que trabajar en equipo no fue nada sencillo a ninguno de los dos se nos había pasado jamás por la por la cabeza la idea de trabajar juntos, el ponernos de acuerdo y trabajar unidos no fue nada fácil.

El pánico de tener primer año se apropio de mí, pues anteriormente no sentía mucho agrado por los grupos de niños más pequeños ya que creía que lloraban por todo, que eran demasiado frágiles, así como varios comentarios de algunos profesores de que no me visualizaban con niños tan pequeños por mi carácter, causaron en mi un miedo tremendo de no ser una buena practicante.

De antemano ya teníamos conocimiento que uno de los tres grupos de primer año era bastante difícil y las tres parejas estábamos expectantes de a cual de los tres nos tocaría.

El día de la presentación en la escuela primaria Siete de Enero de 1907, creo que nuestra imagen semejaba a la de los gatitos que menciona
Crí-Crí en su canción de “caminito de la escuela”… “cinco gatitos muy bien bañados, alzando los píes, van hacia el Kinder, entusiasmados de ir por primera vez” claro que modificado a dieciocho jóvenes que van a su practica en la primaria por primera vez.

El primer encuentro no fue como lo esperaba, no se exactamente que expectativas tenia pero definitivamente no eran las que viví, las maestras se estaban preparando para una feria del libro, y mi primer actividad en mi añorado día fue ayudar a adornar y acomodar las carpas, cosa a la que ya estoy mas que acostumbrada desde niña al ayudar a mi mamá en los eventos de la primaria en la que estudié, me es necesario decir que esto no me fue agradable, pues en algunos momentos fueron demasiado imperativas las indicaciones de las maestras. Pero se que estas son algunas de las muchas tareas de los maestros.

La actividad planeada para un primer acercamiento con la que seria mi guía ósea la maestra titular del grupo, no fue otra cosa que un día tedioso para mí.

A través de mí largo tiempo en la carrera... jajaja he comprendido la gran importancia que tiene el contexto social en el modo de aprendizaje de los niños y aunque ya conocía los alrededores de la escuela por la visita a la primaria de enfrente el semestre pasado, tome en cuenta las observaciones de los detalles que había pasado por alto en esa ocasión que me hizo ver la maestra Leti y preste mayor atención, esto me ayudo a prever los materiales que podría usar, así como una idea de la realidad cercana que viven los niños.

Después de una plática donde establecimos nuestro sentir y marcamos nuestra forma e idea de la realización del trabajo, mi compañero y yo fuimos una pareja, quien diría que una parte fundamental del ser maestro es saber ponerse de acuerdo y trabajar en equipo, he de decir que esta es una de las experiencias más enriquecedoras de la practica, pues aunque a veces me desesperaba por no avanzar como quería o el estrés estaba a punto de colapsar mis nervios, el me ayudaba a tranquilizarme y ver las cosas mas “leves”, mas amables a divertirme mientras trabajaba.

La parte fundamental de una experiencia exitosa es la plantación, no para que sea llevada a cabo textualmente, si no como una guía de acción y apoyo en la realización de las actividades; durante esta práctica descubrí lo noble que es, en una primera instancia como fueron los tres días de observación y ayudantía.

Cuando por fin llego el día de conocer a mi grupo una serie de emociones revolvían mis entrañas, ansiedad, miedo, curiosidad, expectativa, ganas de ya estar ahí y a la vez salir corriendo. Al esperar la hora de entrada de los niños en el patio, el corazón comenzó a latirme rápidamente, cuando se abrieron las puertas y entraron en tropel los niños, todo lo demás se hizo borroso, solo veía esas caritas sonrientes y emocionadas dirigiéndose a sus salones, tratando de adivinar cual de esas caritas estaría frente a mi durante tres días de jornada escolar.
Una vez presentados con nuestra maestra y ella a su vez presentándonos con los niños, nos dejó solos ahí todos mis miedos y dudas se transformaron en una seguridad pacificante, y el iniciar las dinámicas que planeamos antes me fue tan natural como respirar, me fue tan sorprendente la disposición de los niños para con nosotros, siempre atentos a nuestras indicaciones y pidiendo ayuda en lo que no podían realizar solos. Jamás olvidare sus caritas de emoción y compenetración al seguir mis movimientos y palabras al contarles una leyenda, me transportaron hasta aquellas épocas, me contagiaron mas ellos su imaginación que yo a ellos.

Durante esos tres días aprendí muchas cosas de mi como lo útil que es mi habilidad de cantar y las canciones infantiles que por mi sobrina he aprendido como las orejas y me di cuenta lo únicos y maravillosos que son los niños, pues aunque las cosas no les salgan a la primera, siempre intentan de nuevo, conocí también que no existen los grupos ideales, ningún niño trabaja y aprende igual a otro, que en las aulas hay tal diversidad y tantos casos especiales que si en verdad no se ama lo que se hace, seria muy difícil soportarlo.

El primer encuentro ya se había dado a nuestra manera recolectamos la información para hacer nuestro diagnostico de grupo, y empezó el trabajo fuerte tras bambalinas, el planear sistemáticamente por primera vez lecciones que de primera impresión parecían sumamente sencillas, siendo sincera debo reconocer que no le dedique el tiempo debido lo fui postergando confiada a que tenia casi dos meses para hacerlo y dándole prioridad a las otras tareas de la carrera.

Cuando en verdad llego el momento de ponernos a trabajar duro en la planeación me fue muy complicado, acomodar mis ideas y entender los requerimientos que cada maestra titular de las materias de Español y Matemáticas querían, aunque fueron semanas sumamente estresantes aprendí muchísimo, de cada una de ellas desde como se estructura un objetivo, a la redacción correcta y lógica de una secuencia didáctica, obedeciendo siempre alas competencias y a los ejes o componentes temáticos de cada asignatura y adecuándolos al nivel e interés de los niños.

Fueron días de 23 horas en correcciones constantes, que pulían cada vez más mi trabajo, me convertí en una buscadora de precios económicos, en una aventurera en los extraños mundos de la merced y el mercado de sonora, en una preguntona como periodista de chismes artísticos, buscando información y experiencia en las maestras de primer año que tuve a la mano, desarrolle un poco mas mis habilidades manuales como recortar pegar y dibujar (cosa en la que soy sumamente torpe) cuando por fin tuve las tres firmas de validación en mi planeación fue el momento mas feliz de mi vida.

El fin de semana previo a la practica fueron momentos muy duros para mi familiarmente hablando, me presente al primer día de jornada con dos horas de sueño en dos días, pero al entrar en contacto con mis niños me inyectaron una energía y vitalidad que jamás imaginé, al ir transcurriendo las actividades me di cuenta lo cambiantes que son los niños, pues desde la observación habían cambiado mucho su dinámica grupal no tanto así su ritmo de trabajo.

Muchos logros, pequeñitos y a lo mejor imperceptibles en comparación a los grandes avances académicos de otros grupos fueron la esencia de mi semana, que mis niños que les cuesta mas trabajo con mi apoyo hicieran su trabajo, escribieran una palabra solitos, hablaran en clase y moderaran su conducta y que disfrutaran todos el trabajo llena mi corazón de alegría y satisfacción.

Cada día de esa semana fue único e irrepetible repleta de satisfacciones y temas a reflexionar, me di cuenta del fuerte compromiso que tenemos como futuros maestros, que el horario no es fijo y que el manejo del tiempo es muy importante, que hay mas tareas de las que marca el acuerdo 96, y que no se hacen por obligación si no por gusto, espero nunca perder ese gusto y amor a mi trabajo.

Considero mi practica como exitosa como actividad reafirmante de mi decisión de ser maestra aun con niños vomitones y sacando mis propias tripas y como productora de una enorme cantidad de experiencias, me doy cuenta que no logré en mis niños un aprendizaje significativo de los temas por mi falta de experiencia y habilidad para abordarlos, aunque cada una de ellas las disfrutamos enormemente, creo que para ser mi primera vez de maestra estuvo mu mu mu bien.

El ultimo día desde primera hora cada uno de mis niños me obsequiaron una rosa y un abrazo sincero, ninguna igual a la otra, como ellos, unas mas grandes y fuertes, otras mas naturales y maltratadas, y los que no pudieron llevarla me dieron un abrazo y un te quiero mucho maestra no te vayas aun mas significativo que cualquier flor, desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde, con un calor del demonio y el traqueteo y empujones del metro, al llegar a casa y ponerlas en un jarrón con agua se pusieron tan hermosas tan vivas, como vivo reflejo de esos mis primeros niños, abriendo cada una en su momento siendo cada una tan hermosa de manera única y diferente.

Las primeras rosas de mi jardín de practicante.





Karla Isadora Madrid Lara
Mayo 2008

No hay comentarios: