ÉTICA PARA ISADORA
Ensayo basado en “Ética para Amador” de
Fernando Savater
Introducción.
A lo
largo de nuestro desarrollo físico y vivencial vamos formando nuestro criterio,
aprendemos por influencia de nuestra cultura y educación a distinguir lo
“bueno” de lo “malo” y actuamos como creemos que es lo correcto pero… ¿Qué tan
conscientes somos de ello?, ¿actuamos por decisión y libertad propia o cómo
consecuencia de la situación?, ¿me hago responsable de mis decisiones y sus
consecuencias?, ¿ mis acciones van encaminadas a mi felicidad?,¿en qué pienso que
consiste mi felicidad?, éstas y muchas otras preguntas me fueron surgiendo a lo
largo de la lectura y análisis del libro “Ética para Amador” de Fernando
Savater.
Nombro a
mi ensayo con éste título pues a conciencia personal, me fue re contextualizando
y simplificando, lo que durante muchos años he vivido y
estudiado de manera directa e indirecta de la ética. Al ser mi padre profesor
de filosofía y ética a nivel medio superior y superior, desde pequeña me han inculcado
el amor a la verdad, y la belleza en el reconocimiento del ser, permitiéndome
compartir charlas y puntos de vista con catedráticos de diversas asignaturas,
que han favorecido en mí, la creación de una visión global, -que a la vez llega a ser demasiado especifica- entre otras cosas de los fundamentos
filosóficos y éticos del ser humano, y que en algún momento de mi vida se
quedaron como conceptos “elevados” del “deber ser” bajo los cuales rijo mi vida
y pretendo alcanzar día a día.
Pero
¿Cómo reconocer esos elementos y utilizarlos como razón de superación en los
momentos de crisis en mí vida? En el
presente ensayo de carácter literario iré narrando, como algunas de las ideas
plasmadas por el autor en éste libro,
fueron dando luces en mi auto reconocimiento.
Comencemos…
La
mayoría de las personas tenemos una idea general del por qué debemos actuar de
tal o cual forma, siguiendo normas, no
siempre escritas, pero si sobre entendidas en nuestra educación, ya sea por
dogmas religiosos, por experiencias, y estudios académicos. Sabemos o sobreentendemos que, a acciones
positivas, consecuencias positivas, a acciones negativas, consecuencias negativas
y por ello aplicamos nuestra ética personal (poder de discernir entre dos o más
opciones según consideramos que es lo mejor para nosotros) y decidimos con
libertad (no siempre consciente) como interactuaremos ante tal o cual
situación, previendo las posibles consecuencias, estando en paz con ello. Sin
embargo cuando atravesamos momentos de vicisitud ya sea laboral o personal, por
agentes externos, es cuando esa ética que nos ha servido toda la vida entra en
crisis.
“No somos libres de elegir lo que nos
pasa,… pero si lo somos para responder de tal o cual modo[1]”
El libro
de ética para Amador llegó a mi vida en el momento indicado, pues atravesando
un momento complicado en mi carrera profesional, me ayudó a ver el mundo desde
otra postura, a reflexionar mi actuar, mis razones y metas, pero sobre todo a
comprender que no puedo controlar el mundo y ¡las cosas pasan y pasan!, pero
soy libre de elegir como responder ante ellas y eso lo logro a través de mi
autoconocimiento.
“Ser libres para intentar algo no tiene
nada que ver con lograrlo indefectiblemente[2]”
En
múltiples ocasiones en la docencia emprendemos acciones con la intención de
lograr ciertas mejoras en el desempeño o vida de los alumnos y nos aferramos
tanto a ello, que en el momento en que no lo logramos o no resulta como lo
visualizábamos, llegamos a caer en desasosiego y a culpar a los múltiples
factores externos para delegar y justificar nuestra acción o falta de ella, sin embargo al reconocer, que como seres
humanos podemos no lograr siempre lo que nos proponemos, y que nos podemos equivocar, pero siempre
teniendo la opción de volver a intentarlo, me da cierta tranquilidad y sobre todo
me hace consciente de la libertad y responsabilidad que tengo para
conmigo para elegir lo que es bueno para mí y no dejarme caer ante los fracasos,
sino aprender de ellos.
-“Yo
elijo hacer uso de mi libertad, aprendiendo de las situaciones y las personas,
trabajando por construir mi felicidad a través del autoconocimiento”-
“Cada uno de esos motivos inclina tu
conducta en una dirección u otra, explica más o menos tu preferencia por hacer
lo que haces frente a las otras muchas cosas que podrías hacer”[3]
El inicio
de mi proceso de autoconocimiento o
reconocimiento, comienza en la comprensión de estos tres tipos de motivación,
al plantearme ¿por qué soy docente?, ¿por qué actúo o actué de determinada
manera?, vuelvo a hacer la reflexión del por qué elegí este camino y he de puntualizar que mi carrera la elegí con
libertad y bajo mi ética, buscando mi felicidad, al realizar y desarrollar una
de las actividades que más amo hacer y que me permite correlacionarla con las
otras actividades que me apasionan.
Ubicar
cuantas de mis motivaciones, se quedan en estatus de caprichos (hacer por
hacer), cómo me he ido modificando al
ceder ante las costumbres de la
docencia, aunque muchas veces vayan en contra de lo que yo creo, pero sobre
todo darme cuenta de cuánto me he escudado en las órdenes para deslindarme de
la responsabilidad que tengo de mis acciones, me ha permitido analizar que tanto me he desviado de mis
principios fundamentales.
“Cuando
las cosas están verdaderamente serias hay que inventar y no sencillamente
limitarse a seguir la moda o el hábito…”[4]
No es
posible quedarse amparado en el estatus del porque me lo mandaron, porque no
pensé que, porque así me dicen que se debe hacer, etc. Se tiene que accionar
con la consciencia de la libertad y sus repercusiones en mi ser humano.
“…Cuando se trata de determinar si alguien es bueno o malo en general, como ser
humano, las opiniones varían mucho.”[5]
Aunque tenemos como guía a la moral[6]
el determinar si algo o alguien, es bueno o malo, no es tan sencillo, ni podemos tomarlo a la
ligera como nuestras reacciones viscerales pueden dictarnos, pues dependen de
muchas variables no sujetas a juicio, al ser adaptaciones al contexto; lo cual me permite comprender que no puedo ser tan dura conmigo y mucho menos con los demás, aunque estos
afecten directamente mi estabilidad, en el sentido, de que todo tiene un por
qué, y muchas veces se actúa y vive como producto de esas variables, aunque no
sean las óptimas para la interacción con
los otros, pero ese aprendizaje se adquiere con la experiencia personal.
En medida que llego a esa comprensión puedo delimitar mi
responsabilidad en las consecuencias compartidas de mis acciones con las de
alguien más, separando lo que me corresponde -y puedo modificar- de lo que está
fuera de mi campo de acción, sin olvidar jamás, que esas acciones las delimita
el otro ser humano con el que interactúo.
“Porque quieras o no eres libre…”[7]
Reconocer
esa libertad, es uno de los procesos más complicados a los que me enfrento,
pues incluye que soy libre para decidir que las cosas o situaciones me
afecten cómo y hasta donde yo quiera,
luego entonces me convierto en mi propio verdugo y salvador.
“La buena vida humana es una
buena vida entre seres humanos...”[8]
La interacción, el compartir los
aprendizajes culturales a través del lenguaje, con mis congéneres humanos, esa es
la buena vida a la que aspiro, reconociéndome en ellos y ellos en mí, creciendo
a la par, es por ello que reconozco que el dialogo, es la herramienta
fundamental que nos lleva a la empatía y por ende a la convivencia armónica
entre los individuos.
“Al
tratar a las personas como a personas y no como cosas…estoy haciendo posible
que me devuelvan lo que sólo una persona puede darle a otra”[9]
Aceptar
que en las ocasiones, que como docente, llego a perder la noción fundamental de
que son sujetos y convierto en objetos a
mis alumnos, objetos de instrucción, objetos de formación, etc. me pierdo y hago que ellos se pierdan, de lo
maravilloso de la interacción como iguales.
Reconocer
en ellos su ser en desarrollo y reconocerlo en mi como parte de ese proceso, es
lo que enriquece nuestra “buena vida juntos”, aprendiendo mutuamente a ser
mejores cada día.
Nada de contentarse con ser tenido por
bueno, con quedar bien ante los demás, con que nos den el aprobado…”[10]
La
parte más difícil y en la que debo trabajar con mayor ahínco, reconocerme como la
mejor yo, que en ese momento y circunstancia pude ser, independientemente de lo
que los demás opinen o aprueben, en función de reconocer que siempre estoy en
proceso de construcción y mejora, y que cada instante que vivo y decido estoy
haciendo la mejor versión de mi misma en servicio de los demás.
“Nadie puede ser libre por ti”[11]
Conclusión.
El libro
de “Ética para Amador”, se convirtió en este momento de mi vida en “Ética para
Isadora” ayudándome a contextualizar y
encontrar las respuestas internas a mi
elección de vida y a redirigirme en la búsqueda de mi felicidad. Pienso que por él y por mí, los
demás también están invitados a construir su propia ética
Me
reconozco como un ser libre que trabaja
por alcanzar la “buena vida”, con tropiezos y estancamientos, pero siempre
actuando para ser la más bella y plena Isadora, más allá de la apariencia, en el reconocimiento y ejercicio pleno de mí
ser, actuando con libertad, responsabilidad, justicia y amor hacia mí, y por
ende a los demás, al reconocerme en mis iguales y reconociéndolos a ellos en mí, se convierten
en merecedores de mi reconocimiento, respeto y amor disfrutando de la
interacción humana.
Nota
aclaratoria.
Considero señalar que muchas otras ideas del autor me son de
suma importancia, pero para el enfoque de éste ensayo, decidí dejarlas de lado
y no mencionarlas, pero no por ello dejan de estar inmersas en el escrito.
[1] Savater
Fernando.2011. “De qué va la ética” en Ética
para Amador. Editorial. BFS. Pág. 24
[2]
Savater Fernando.2011. “De qué va la ética” en Ética para Amador. Editorial.
BFS. Pág. 24
[3] Savater
Fernando.2011. “Órdenes, costumbres y caprichos” en Ética para Amador.
Editorial. BFS. Pág. 34
[4]
Savater Fernando.2011. “Órdenes, costumbres y caprichos” en Ética para Amador.
Editorial. BFS. Pág. 36
[5]
Savater Fernando.2011. “Haz lo que quieras”
en Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 44
[6]
Moral. Conjunto de comportamientos y normas que varios seres humanos aceptamos
como válidos.
[7]
Savater Fernando.2011. “Date la buena vida” en Ética para Amador. Editorial.
BFS. Pág. 52
[8]
Savater Fernando.2011. “Date la buena vida” en Ética para Amador. Editorial.
BFS. Pág. 52
[9]
Savater Fernando.2011. “Despierta baby” en Ética para Amador. Editorial. BFS.
Pág. 65
[10]
Savater Fernando.2011. “Despierta baby” en Ética para Amador. Editorial. BFS.
Pág. 68
[11] Savater
Fernando.2011. “Despierta baby” en Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 68