miércoles, 6 de noviembre de 2013

Ética para Isadora

ÉTICA PARA ISADORA
Ensayo basado en “Ética para Amador” de Fernando Savater

 Introducción.
A lo largo de nuestro desarrollo físico y vivencial vamos formando nuestro criterio, aprendemos por influencia de nuestra cultura y educación a distinguir lo “bueno” de lo “malo” y actuamos como creemos que es lo correcto pero… ¿Qué tan conscientes somos de ello?, ¿actuamos por decisión y libertad propia o cómo consecuencia de la situación?, ¿me hago responsable de mis decisiones y sus consecuencias?, ¿ mis acciones van encaminadas a mi felicidad?,¿en qué pienso que consiste mi felicidad?, éstas y muchas otras preguntas me fueron surgiendo a lo largo de la lectura y análisis del libro “Ética para Amador” de Fernando Savater.

Nombro a mi ensayo con éste título pues a conciencia personal, me fue re contextualizando y  simplificando,  lo que durante muchos años he vivido y estudiado de manera directa e indirecta de la ética. Al ser mi padre profesor de filosofía y ética a nivel medio superior y superior, desde pequeña me han inculcado el amor a la verdad, y la belleza en el reconocimiento del ser, permitiéndome compartir charlas y puntos de vista con catedráticos de diversas asignaturas, que han favorecido en mí, la creación de una visión global, -que a la vez  llega a ser demasiado especifica-  entre otras cosas de los fundamentos filosóficos y éticos del ser humano, y que en algún momento de mi vida se quedaron como conceptos “elevados” del “deber ser” bajo los cuales rijo mi vida y pretendo alcanzar día a día.  

Pero ¿Cómo reconocer esos elementos y utilizarlos como razón de superación en los momentos de crisis en mí vida?  En el presente ensayo de carácter literario  iré narrando, como algunas de las ideas plasmadas  por el autor en éste libro, fueron dando luces en mi auto reconocimiento.

Comencemos…
           
La mayoría de las personas tenemos una idea general del por qué debemos actuar de tal o cual forma,  siguiendo normas, no siempre escritas, pero si sobre entendidas en nuestra educación, ya sea por dogmas religiosos, por experiencias, y estudios académicos.  Sabemos o sobreentendemos que, a acciones positivas, consecuencias positivas, a acciones negativas, consecuencias negativas y por ello aplicamos nuestra ética personal (poder de discernir entre dos o más opciones según consideramos que es lo mejor para nosotros) y decidimos con libertad (no siempre consciente) como interactuaremos ante tal o cual situación, previendo las posibles consecuencias, estando en paz con ello. Sin embargo cuando atravesamos momentos de vicisitud ya sea laboral o personal, por agentes externos, es cuando esa ética que nos ha servido toda la vida entra en crisis.    

“No somos libres de elegir lo que nos pasa,… pero si lo somos para responder de tal o cual modo[1]

El libro de ética para Amador llegó a mi vida en el momento indicado, pues atravesando un momento complicado en mi carrera profesional, me ayudó a ver el mundo desde otra postura, a reflexionar mi actuar, mis razones y metas, pero sobre todo a comprender que no puedo controlar el mundo y ¡las cosas pasan y pasan!, pero soy libre de elegir como responder ante ellas y eso lo logro a través de mi autoconocimiento.

“Ser libres para intentar algo no tiene nada que ver con lograrlo indefectiblemente[2]

En múltiples ocasiones en la docencia emprendemos acciones con la intención de lograr ciertas mejoras en el desempeño o vida de los alumnos y nos aferramos tanto a ello, que en el momento en que no lo logramos o no resulta como lo visualizábamos, llegamos a caer en desasosiego y a culpar a los múltiples factores externos para delegar y justificar nuestra acción o falta de ella,  sin embargo al reconocer, que como seres humanos podemos no lograr siempre lo que nos proponemos,  y que nos podemos equivocar, pero siempre teniendo la opción de volver a intentarlo, me da cierta tranquilidad  y sobre todo  me hace consciente de la libertad y responsabilidad que tengo para conmigo para elegir lo que es bueno para mí y no dejarme caer ante los fracasos, sino aprender de ellos.

-“Yo elijo hacer uso de mi libertad, aprendiendo de las situaciones y las personas, trabajando por construir mi felicidad a través del autoconocimiento”-

“Cada uno de esos motivos inclina tu conducta en una dirección u otra, explica más o menos tu preferencia por hacer lo que haces frente a las otras muchas cosas que podrías hacer”[3]

El inicio de mi proceso de  autoconocimiento o reconocimiento, comienza en la comprensión de estos tres tipos de motivación, al plantearme ¿por qué soy docente?, ¿por qué actúo o actué de determinada manera?, vuelvo a hacer la reflexión del por qué elegí este camino y  he de puntualizar que mi carrera la elegí con libertad y bajo mi ética, buscando mi felicidad, al realizar y desarrollar una de las actividades que más amo hacer y que me permite correlacionarla con las otras actividades que me apasionan.

Ubicar cuantas de mis motivaciones, se quedan en estatus de caprichos (hacer por hacer), cómo me he ido modificando  al ceder ante  las costumbres de la docencia, aunque muchas veces vayan en contra de lo que yo creo, pero sobre todo darme cuenta de cuánto me he escudado en las órdenes para deslindarme de la responsabilidad que tengo de mis acciones, me ha permitido  analizar que tanto me he desviado de mis principios fundamentales.

Cuando las cosas están verdaderamente serias hay que inventar y no sencillamente limitarse a seguir la moda o el hábito…”[4]

No es posible quedarse amparado en el estatus del porque me lo mandaron, porque no pensé que, porque así me dicen que se debe hacer, etc. Se tiene que accionar con la consciencia de la libertad y sus repercusiones en mi ser humano. 

“…Cuando se trata de determinar si  alguien es bueno o malo en general, como ser humano, las opiniones varían mucho.”[5]

            Aunque tenemos como guía a la moral[6] el determinar si algo o alguien, es bueno o malo,  no es tan sencillo, ni podemos tomarlo a la ligera como nuestras reacciones viscerales pueden dictarnos, pues dependen de muchas variables no sujetas a juicio, al ser  adaptaciones al  contexto; lo cual me permite  comprender que no puedo ser tan dura conmigo  y mucho menos con los demás, aunque estos afecten directamente mi estabilidad, en el sentido, de que todo tiene un por qué, y muchas veces se actúa y vive como producto de esas variables, aunque no sean las  óptimas para la interacción con los otros, pero ese aprendizaje se adquiere con la experiencia personal.

            En medida que llego a esa comprensión puedo delimitar mi responsabilidad en las consecuencias compartidas de mis acciones con las de alguien más, separando lo que me corresponde -y puedo modificar- de lo que está fuera de mi campo de acción, sin olvidar jamás, que esas acciones las delimita el otro ser humano con el que interactúo.
      
“Porque quieras o no  eres libre…”[7]

Reconocer esa libertad, es uno de los procesos más complicados a los que me enfrento, pues incluye que soy libre para decidir que las cosas o situaciones me afecten  cómo y hasta donde yo quiera, luego entonces me convierto en mi propio verdugo y salvador.

“La buena vida humana es una buena vida entre seres humanos...”[8]
            La interacción, el compartir los aprendizajes culturales a través del lenguaje, con mis congéneres humanos, esa es la buena vida a la que aspiro, reconociéndome en ellos y ellos en mí, creciendo a la par, es por ello que reconozco que el dialogo, es la herramienta fundamental que nos lleva a la empatía y por ende a la convivencia armónica entre los individuos.

 “Al tratar a las personas como a personas y no como cosas…estoy haciendo posible que me devuelvan lo que sólo una persona puede darle a otra”[9]

Aceptar que en las ocasiones, que como docente, llego a perder la noción fundamental de que son sujetos y  convierto en objetos a mis alumnos, objetos de instrucción, objetos de formación, etc.  me pierdo y hago que ellos se pierdan, de lo maravilloso de la interacción como iguales.

Reconocer en ellos su ser en desarrollo y reconocerlo en mi como parte de ese proceso, es lo que enriquece nuestra “buena vida juntos”, aprendiendo mutuamente a ser mejores cada día.

Nada de contentarse con ser tenido por bueno, con quedar bien ante los demás, con que nos den el aprobado…”[10]

La parte más difícil y en la que debo trabajar con mayor ahínco, reconocerme como la mejor yo, que en ese momento y circunstancia pude ser, independientemente de lo que los demás opinen o aprueben, en función de reconocer que siempre estoy en proceso de construcción y mejora, y que cada instante que vivo y decido estoy haciendo la mejor versión de mi misma en servicio de los demás.


“Nadie puede ser libre por ti”[11]








Conclusión.

El libro de “Ética para Amador”, se convirtió en este momento de mi vida en “Ética para Isadora”  ayudándome a contextualizar y encontrar las respuestas  internas a mi elección de vida y a redirigirme en la búsqueda de mi  felicidad. Pienso que por él y por mí, los demás también están invitados a construir su propia ética

Me reconozco como un  ser libre que trabaja por alcanzar la “buena vida”, con tropiezos y estancamientos, pero siempre actuando para ser la más bella y plena Isadora, más allá de la apariencia,  en el reconocimiento y ejercicio pleno de mí ser, actuando con libertad, responsabilidad, justicia y amor hacia mí, y por ende a los demás, al reconocerme en mis iguales y  reconociéndolos a ellos en mí, se convierten en merecedores de mi reconocimiento, respeto y amor disfrutando de la interacción humana.

Nota aclaratoria.

            Considero señalar que muchas otras ideas del autor me son de suma importancia, pero para el enfoque de éste ensayo, decidí dejarlas de lado y no mencionarlas, pero no por ello dejan de estar inmersas en el escrito.
  




[1] Savater Fernando.2011. “De qué va la ética” en  Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 24
[2] Savater Fernando.2011. “De qué va la ética” en Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 24
[3] Savater Fernando.2011. “Órdenes, costumbres y caprichos” en Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 34
[4] Savater Fernando.2011. “Órdenes, costumbres y caprichos” en Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 36
[5] Savater Fernando.2011. “Haz lo que  quieras” en Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 44
[6] Moral. Conjunto de comportamientos y normas que varios seres humanos aceptamos como válidos.
[7] Savater Fernando.2011. “Date la buena vida” en Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 52
[8] Savater Fernando.2011. “Date la buena vida” en Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 52
[9] Savater Fernando.2011. “Despierta baby” en Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 65
[10] Savater Fernando.2011. “Despierta baby” en Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 68

[11] Savater Fernando.2011. “Despierta baby” en Ética para Amador. Editorial. BFS. Pág. 68